Hoy es otro día más de que no me duele la cabeza. Por momentos se me olvida que tengo migraña. Es tan padre no sentir esos dolores tan intensos e insoportables, que siento que puedo hacer planes sin pensar: ¿Y si me duele la cabeza?
A veces yo misma me regaño mentalmente, ya que ando en la calle, manejando de compras, etc., estoy muy tranquila y a gusto cuando me viene al pensamiento: no me ha dolido la cabeza y si ahorita me viene el dolor; e inmediatamente trato de pensar en otra cosa o pensar positivamente: y esto es que estoy en manos de una maravillosa doctora y ella está haciendo lo que sabe y debe hacer para lograr mi recuperación.
Es tan hermosa la sensación de no estar pensando en tomar pastillas para el dolor. Porque es horrible salir de mi casa y darme cuenta de que no llevo pastillas y sentir que voy desprotegida e inmediatamente pararme en una farmacia para comprar medicamento y, o pensar que hoy no he tomado pastillas, me las voy a tomar para que no me vaya a doler la cabeza. Etc. Etc. El cuento de nunca acabar.
Me he dado el lujo de salir a la calle sin llevar pastillas, de estar en mi casa sin pastillas. Ya no me angustio por no tener pastillas.
CBE