Tener migraña significa saber que tenemos cuerpo, tener conciencia de nuestra fragilidad que está siempre presente en nuestro organismo impidiendo la interacción con el mundo utilizando toda nuestra capacidad creadora. Siento una pérdida y no el plus de mi imaginación. La migraña en mí ha sido una especie de invalidez o parálisis.
Sin embargo, al ya no experimentar el dolor o los demás síntomas que acompañan a la migraña, persisten las antiguas costumbres, subyace el temor a que recurra y como yo he descubierto que mis migrañas básicamente se conectan con mis emociones y mi afectividad, me ha abierto caminos de reflexión un tanto extraños. La emotividad, resultado de una sensibilidad muy especial, sería en todo caso, aquello que debo aprender a controlar.
EOK