Dra. Gracias por la esperanza que me dio el día que me contesto ese primer mail que envié como botella en el mar, pidiendo auxilio……nunca voy a olvidarlo.
UN DIA SIN DOLOR
Sin quererlo había creado un compañero de vida, de todos los días, de todas las noches, un compañero no deseado que se apoderaba de mis pocas actividades, de mis esfuerzos. Se volvió el motivo de mis oraciones y de mis peores deseos. El dolor se volvió mi compañero durante los últimos 15 años de mi vida. Desafortunadamente fiel e incansable me alejo de amigos y actividades y me negó muchas cosas en principio, ver la vida con optimismo y sin temor. Se apodero de mi reloj de vida, haciéndome rogar por las horas que pasaran rápido, para no sentir, para dormir.
Hoy puedo ver las cosas diferentes, tuve mi primer día sin dolor y de ahí han venido otros, es increíble los percibo con todo lo que tengo y lo que soy deje de ver pasar la vida y lo que me rodea, hoy lo vivo porque es todo lo que me había perdido, cada objeto, cada paisaje, cada momento tiene su importancia en el ahora, lo disfruto, ya no quiero que pasen las horas ya no quiero dormir. A veces espero hasta el último momento de la noche para ver si fue realidad ese día.
Todavía hay un cierto temor en el aire, es incredulidad, como a la expectativa de ver si es cierto que no me duele la cabeza………………pero es maravilloso.
El sentido de mis oraciones y plegarias cambio, no estoy deprimida, no quiero morir. Los días no son retos ni martirios, los días son los días, los disfruto, los quiero llenar de cosas de actividades.
Doy gracias sé que no merezco sufrir, no acepto el dolor, no lo quiero, no es mío.
El dolor puede quitarse puede irse, el dolor no tiene que ser mi compañía.
Un día sin dolor es vida, es una playa tranquila dentro de mi cabeza, que solo me invita a disfrutar de lo que venga.
Gracias Dra. Rachel Katz.
AMY