Después de vivir con dolor de cabeza diario por más de 30 años y de un incesante peregrinar de especialista en especialista (neurólogos, internistas, oculistas, homeópatas, acupunturistas, reflexólogos) por fin llegué donde debía y, después de 3 meses de tratamiento, un día me di cuenta de que llevaba un buen rato sin dolor de cabeza.
Estaba de viaje para colmo visitando países famosos por su producción de cervezas, quesos, vinos, carnes frías, salchichas (de puerco obviamente), chocolates, café.
Nos traían desvelados y desmañanados, caminando como locos, con fríos calores lluvias y aires acondicionados. Todo lo anterior de forma aislada y con mayor razón combinado hubiera sido un pretexto perfecto para estar fatal de los dolores de cabeza, porque le entré a todo con singular alegría, y los primeros días no me fue tan bien, pero un buen día descubrí que no necesitaba de los aceititos ni de nada fue maravilloso notar que pasaban varios días así.
Mas vale tarde que nunca, ojalá me hubiera encontrado a la Dra. Katz antes en mi vida. Aunque de ahora en adelante, todo pinta increíblemente diferente ¡!mil Gracias!!
ICI