Tomando en cuenta la forma de vida que llevaba hace más de seis meses con un fuerte dolor de cabeza cotidiano; dolor que se manifestaba en los ojos desde el momento en que se abrían por la mañana hasta que se cerraban por la noche; dolor que en ocasiones era tan fuerte que incapacitaba mi cuerpo para realizar cualquier cosa; dolor siempre presente, constante a veces enérgico, a veces sutil, pero siempre ahí, invariable….
A la nueva forma de vida bajo la cual voy experimentando el día a día, desde que aparezco por la mañana y tarde me retiro por la noche; la nueva forma de ir advirtiendo el mundo que va acabando con la forma de vida bajo la que viví; y va apareciendo una mejor calidad de vida, de experiencia, de movimiento y de compartir con otros. El dolor no se ha ido del todo, pero se va alejando en presencia y potencia; va ocupando su lugar el placer y bienestar.
Decirle esto, compartirlo en palabras ¿tiene importancia? Creo que sí, que lo importante depende de las palabras que uno elige para decir, de las palabras que uno dice a su debido tiempo.
GGM