Sirva la presente para expresarle mi más sincero reconocimiento a su labor como especialista en migraña y dolor de cabeza. Así como el hecho de tener la oportunidad de ponerme en sus manos y así librarme de la cárcel que significa tener un DOLOR DE CABEZA que pocas personas que no lo saben lo pueden comprender.
Hace tres meses que me había resignado a vivir con el dolor de cabeza que me venía aquejando tres años atrás había momentos en que creía enloquecer de la intensidad del dolor y aparte de las crisis de más de tres días constantes en los que solo podía llorar y llorar sin que hubiera un minuto en que el dolor se fuera, existía solamente porque decir vivir es mentira, deseaba que nadie se me acercara, que nadie me hablara, que mis niños no lloraran y no me pidieran nada. Porque yo solo quería estar encerrada sin luz y sin ruido y solo morir porque ni durmiendo se alejaba el dolor y ya no eran suficientes mis suplicas a dios de que me ayudara, había momentos en que la desesperación junto con la depresión de haber perdido a mi padre hacía unos meses hacía que la impotencia se apoderara de mí y en dos horas ya había tomado ocho o diez pastillas diferentes y obviamente sin ningún resultado.
¿Quién lo puede entender? Solo quien lo ha vivido, y de que es terrible es terrible. Porque ni que decir en el estado emocional en que me encontraba, hubo momentos en que no solo lloraba por el dolor, también lloraba por el estado de ánimo que me agobiaba y la impotencia que significa no sentirse con la energía para comprender y amar a dos pequeños de tan solo 5 y 1 año y medio capaces de entender los gritos y llanto de su madre, y ni hablar de recibir al esposo con la ternura y atención que requeriría por llegar cansado del trabajo, ya para él era normal verme con los ojos llorosos y decirme; ora vez te duele la cabeza verdad?
Fueron tres años en que creí que dios me estaba cobrando algo muy difícil de pagar y lo peor es que no sabía que era, pero hoy puedo decir que no me canso de darle las gracias por ponerla en mi camino Dra. Rachel y que después de tres meses de tratamiento en el último mes solo tuve en dos ocasiones el dolor siendo ligero y además tomando el medicamento en menos de dos horas estaba completamente bien.
Ahora me siento totalmente transformada, es como si la vida se hubiera llenado de una energía extraña para mí porque me siento muy bien, estoy de buen humor, ya no siento desesperación y me sorprende la paciencia que tengo hacia mis niños, me siento con mucho amor, pero sobre todo con una paz inmensa y veo que mi vida se llena de una luz que cubre cada uno de mis días y me libera de todo lo negativo que pudiera ocurrir a mi alrededor.
Dra. Rachel, mil gracias de todo corazón, y solo deseo que dios le de salud y fuerza, pero sobre todo que la llene de sabiduría y amor para que pueda continuar ayudando a las personas que como yo hemos vivido la locura de días enteros con dolor de cabeza.
ENM