Es difícil atender a una persona cuando escuchamos que duerme y amanece con un intenso dolor, constante, que permanece latente a toda hora cuando no lo hemos vivido, yo misma no lo hubiera creído de no ser porque lo viví durante 5 largas semanas.
Para los demás, es sólo un fuerte dolor de cabeza y no es así, la migraña nos daña en el estado anímico en las relaciones personales y laborales. Sin darme cuenta dejé de hacer mis labores habituales pues no se piensa sino en la manera de quitar ese dolor incesante y lo peor es que pocas personas suelen interesarse por un padecimiento que no se ve, y la mayor parte de ellas piensan que exageras porque continúas cumpliendo las responsabilidades diarias.
Después de estas semanas de dolor y angustia, regresa el ánimo y las ganas de sacudir la cabeza sin ese terror de moverla tan solo un poco, aunque debo de ser sincera y decir que el miedo a que vuelva existe.
AGC