DIOS SI EXISTE
Aún recuerdo con precisión matemática el primer día del dolor de cabeza, ese dolor intenso, pulsátil, que dobla hasta la personalidad más resuelta, amanecí ese día con exceso de flojera y no quise ir de paseo a la playa, en su lugar me quedé con mi hermana en casa, al poco rato de tener una casa en silencio absoluto, de repente apareció, como un fantasma donde no se adivina el origen, pero si su destino, el provocar el mayor dolor posible. el destino, la cabeza, atravesada por un dolor intenso, pulsátil. y en esa desesperación de verse asediado por un extraño, lo primero, recurrir al quien puede conferir un poco de consuelo, mi hermana, a quien, al verse rebasada por el dolor intenso del hermano, llamar un taxi, ir al médico, solicitar pronta atención dadas las manifestaciones que en ese momento me asaltaban. al final, un diagnóstico, neuralgia del trigémino y un par de winasorb. al cabo de una hora y media de soportar tan tremendo dolor que se hizo acompañar de una de mis peores pesadillas, el vómito, ese extraño empezó a irse, lentamente, sigilosamente, como un ladrón cuando obtiene el mejor botín, en este caso la salud, mi salud, mi tranquilidad y yo tan solo con 17 años.
Desde esa adolescencia que apenas marcaba 17 años, sería el principio de ese extraño dolor, aparece cuando no duermo, cuando duermo mucho, cuando como, cuando no como, cuando me asoleo, cuando no me da el sol, cuando hago ejercicio, cuando no hago ejercicio, cuando huelo ciertos aromas, cuando no huelo nada, cuando tengo mucho trabajo, cuando no tengo trabajo, cuando me preocupo, cuando no me preocupo, cuando… cuando no? aun no me queda muy claro el motivo de su aparición, lo cierto es que llevo muchos años rezando por un milagro, pidiendo un médico que pudiera darme un poco de consuelo. visitar neurólogos se volvió un rito, rezar, orar, pedir, suplicar, algunos escuchan, otros simplemente extienden una receta y pedir que vuelva lo más pronto posible, eso sí, de antemano aclarando que no existe cura, pero si existe honorario y que el pago va a ser indefinido. al salir, repasar recetas, buscar algo nuevo, tomar medicina, pero al final, el fantasma, el dolor, ese maldito dolor que ha querido por años no irse, alojarse para siempre en mi cabeza, confundirse entre lo familiar y lo extraño.
A veces en las noches cuando salía de la adolescencia y entraba a la juventud, solía subir a la azotea de mi casa, me recostaba con la cara al cielo, por mucho tiempo, veía las estrellas y pensaba que sucedería si viajar a alguna de ellas, me libraría del dolor, o si al viajar me llevaría la migraña? en otras ocasiones, pensaba en irme, desaparecer, morir, morir para vivir.
Hoy tengo 45 años, no vivo, sobrevivo, cada tercer día tengo dolores intensos de cabeza, mi familia, en el mejor de los casos cuando tengo migraña, simplemente se aleja, yo me encierro en un cuarto obscuro, es la mazmorra, el calabozo donde nos encerramos las víctimas del dolor, es el lugar de los dolores. nadie se acerca, todos se alejan, es la luna llena que trae consigo la transformación del hombre en bestia, es el dolor que trae tras de sí lo que queda del hombre, vencido por sus propios miedos a que en algún momento ya no regrese a su estado normal, sino que quede para siempre convertido en bestia, para siempre convertido en dolor.
Existen mitos creados por los que compartimos este mal, algunos optimistas, apuntan que el dolor disminuirá con el pasar del tiempo, en mi funciono al revés. otros que nunca vamos a mejorar y a morir en el intento, otros más, a que vamos a hacer el día que acabemos con todos los analgésicos existentes?, sobre todo, ¿el día que nos volvamos resistentes a ellos? vaya panorama, nada alentador.
Tengo la fortuna que la navidad del 2009 mi hermano que vive en el distrito federal, me dio mi mejor regalo, santo y seña de la doctora Katz, domicilio que por años había buscado, ya que en un programa “diálogos en confianza” de hace más o menos 9 o 10 años vía a la doctora, solicite información y me la dieron a medias, total, no tenía con claridad el nombre ni apellido de la doctora, hasta que esa navidad mi hermano me regalo el nombre y domicilio. posterior a ello, mi esposa hablo solicitando informe y pidiendo una consulta, me la dieron para marzo, unos dias antes de la misma, se canceló, ya que la doctora iría a un evento. finalmente, la fecha se cumplió, en junio pude conocerla; al llegar fui atendido por dos estupendas asistentes que, desde inicio, hacen sentir que uno va a ser curado y que está en las manos correctas.
Hoy, a casi dos meses de mi primer encuentro con la doctora Katz y su equipo, puedo decir que, dios si existe, ella (la doctora Katz) es una prueba de ello, porque gracias a su capacidad y su talento, trabajan las manos de dios, solo el, en su infinita misericordia podía estar en la tierra encarnado en la persona de la doctora, porque fue capaz de detener este dolor que cada día se volvía más intenso, y empezaba a ser incapacitante, ya que en ocasiones, tenía que quedarme en casa sin poder asomar la nariz a la calle. el cambio es evidente, hoy puedo mostrar mis resultados, en el último mes, tan solo he tenido 3 ataques de migraña, cuando antes de conocerla, tenía 20 al mes en promedio. por eso, doy gracias a dios por la ayuda enviada, doy gracias a la doctora y su equipo, y quiero concluir, dando mi testimonio de que dios si existe y está en la tierra.
¡Gracias doctora!
FNA