La vida con dolor de cabeza
Desde mi infancia el dolor de cabeza era recurrente, sin embargo, el médico que en aquel entonces me trató diagnostico que los dolores eran prácticamente inexistentes e incluso psicológicos, por ello me mandó unas gotas diluidas con agua y con eso aliviar el dolor, tiempo después me enteré que las gotas eran agua con azúcar y nunca me quitaron nada.
Durante una etapa de mi vida el dolor desapareció, sin embargo, producto de un accidente este regreso y con más fuerza que antes, visité a varios neurólogos, mismos que me recetaron infinidad de medicamentos los que en general solo me daban sueño o me provocaron aumento de peso.
Llegue a consumir diariamente un sin número de pastillas para el dolor de cabeza con la consecuencia lógica de acides estomacal, sin tener un buen resultado, todos los días debía cargar con una buena dotación de pastillas en mis bolsillos o en mi portafolios.
En viajes de placer a los Estados Unidos compraba botes varios de más de 500 pastillas de distintas marcas para el dolor de cabeza pues sabía que solo una gran dotación duraría hasta mi siguiente viaje.
Siempre tuve miedo al calor y a las zonas cálidas porque el dolor de cabeza era sumamente intenso.
Por azares del destino conocí una especialista en dolor de cabeza, al principio triste fue la noticia de que nunca desaparecía el dolor por ser genético, pero aun con ello, por primera vez en más de 20 años viví unos días sin dolor, estuve en lugares calurosos sin mayor problema, ya no cargo con pastillas pues tengo plena seguridad de no tener dolor alguno.
Hoy gozo mas a mi esposa y a mis hijos, pues mi humor ha cambiado para bien.
Hoy yo puedo hablar de la diferencia, y compadecer a aquellos que viven como yo vivía con un dolor diario, por ello a cada persona que puedo le comento mi experiencia a fin de poder ayudar a otros a salir de la vida con dolor de cabeza.
FLA