Desafortunadamente el ser humano tiende a acostumbrarse y seguir adelante con la vida… pero cuando uno puede comparar con el antes y el después, se da uno cuenta que esa vida no era vida, creo que es como volver a tener vida, y esa vida hay que vivirla intensamente y disfrutarla como si fuera el último día de nuestras vidas, antes no podía decir que la disfrutaba plenamente, pero creo que ahora he comenzado a vivir.
No puedo creer que haya podido vivir de esa manera cuando a veces ni siquiera soportaba que me hablaran, que me tocaran, o simplemente no soportaba la luz, creo que todos los sentidos se me agudizaban e inclusive mi humor era totalmente diferente, cualquier cosa era suficiente para gravar mi dolor, en las mañanas el tráfico, el ruido, el sol o cualquier imprevisto era suficiente y la vida está llena de esos “imprevistos” así que adopte mis dolores de cabeza siendo parte de mí, de mi carácter.
Siempre traté de aparentar que nada pasaba para no ser un problema para los demás. Dormir y despertar diario con el mismo dolor hizo que el dolor de cabeza lo tomara como parte de mí, y la primera vez que amanecí sin dolor, realmente no sabía si realmente lo tenía aún o no, porque fue parte de mí durante mucho tiempo.
Cuando era soltera realmente era más difícil darme cuenta de la gravedad, cuando compartí mi vida diaria con mi compañero para el resto de mi vida, me di cuenta que no era justo que a él también le afectara mi dolor de cabeza, así es que hace tres años empezamos juntos a buscar una solución, buscamos y buscamos y recorrimos doctores pero ninguno ni siquiera me dió una leve esperanza de poder acabar con esto de alguna manera, hasta que la escuchamos en el radio; lo que realmente me sorprendió fue algo que nunca había escuchado acerca de los dolores de cabeza, todos te dan algo para calmarlos pero nadie para cavar o controlarlo bastante recuerdo que dijo “una de mis pacientes, tenía 40 años con dolor de cabeza día y noche y la Dra. Katz me los quitó” realmente era algo increíble y así lo es, algo increíble que ni siquiera puedo describir, simplemente he vuelto a vivir.
Creo que no sólo yo agradezco inmensamente el poder vivir sin el dolor, creo que todos los que me rodean lo agradecen porque ahora soy otra persona, me siento otra y eso es algo que nunca acabaré de agradecer.
Con todo mi cariño,
RD