Cómo llegué a la medicina

Me llamo Rachel Katz, estudié la carrera de Psicología en la Universidad Iberoamericana. Durante muchos años me dediqué a dar clases de Psicología infantil, Higiene mental y a criar cuatro hijos. Siempre tuve la pasión por la medicina. Fui paramédico de la Cruz Roja  atendiendo a pacientes en ambulancias durante un año. Me encantó ayudar y estar en la primera línea durante emergencias, pero quería más. La pasión por la medicina me llamaba. y decidí estudiar la carrera de Medicina en la Universidad Autónoma Metropolitana, me gradué de Médico Cirujano obteniendo “La Medalla al Mérito” por tener el mejor promedio de la generación.

Por qué dolores de cabeza

Durante muchos años sufrí de terribles dolores de cabeza, diagnosticados como migraña sin aura. En esa época había muy pocos medicamentos para manejar el dolor, y en ocasiones los dolores eran incapacitantes y muy intensos. Busqué alivio por todos los medios que podía imaginar, médicos, neurólogos, acupuntura, homeopatía, brujos, chamanes. Llegué a viajar todas las semanas a Tepoztlán para que me atendiera un chamán que quitaba el dolor con “el espíritu de las plantas¨, nada me ayudaba.

Los dolores eran intensos, largos. Cuando iniciaba una crisis, me incapacitaba totalmente, como si no existiera nada más que el dolor.Estudié la carrera de medicina y pensé que obtendría respuestas, que algún libro, alguna clase tendría la solución. Durante toda la carrera nunca nos hablaron de dolores de cabeza ni de cómo tratarlos, como si fuera un padecimiento que no existe.

El conocimiento y las respuestas

Un día mi hermana Ariela me llamó para decirme que en el periódico  vio anunciado unas conferencias sobre migraña que serían impartidas por médicos de Chicago. Era 1997, de inmediato me comuniqué y me explicaron que se impartirían dos conferencias, una para público en general, (el cupo ya estaba lleno) y otra para médicos (no había casi nadie registrado). En la conferencia dirigida a médicos, me sorprendió el hecho que habían solamente unos cuantos, especialmente considerando la falta de información que encontré como paciente al igual que como profesional.

Los conferencistas eran dos médicos, padre e hija: El Dr. Seymour Diamond y su hija la doctora Merle Diamond. Cuando iniciaron la conferencia, no podía creer lo que estaba escuchando. Estaban hablando sobre la migraña, pero hablaban de formas no  solamente de abortar el dolor, sino de prevenir el dolor. Era la primera vez que escuchaba a un profesional médico hablar sobre estos temas.

Al finalizar la conferencia, me acerqué con la doctora Merle y le dije que quería, más bien, que necesitaba ir a Chicago a estudiar más a fondo lo que habían expuesto. Me dijo que le escribiera y así lo hice. Lamentablemente me exigían ser egresada de un Colegio de Medicina Americano para calificar para los estudios, nos comunicamos durante seis meses, hasta que finalmente el Doctor Diamond, accedió a recibirme en su clínica de dolor de cabeza: ¨Diamond Headache Clinic¨ en Chicago.

Mi intención inicial al ir a estudiar a la Clínica, era encontrarle una solución a mis dolores, que ya estaban fuera de control, impidiéndome vivir mi vida, cuidar de mis hijos y de mis pacientes. Debería de haberme dado cuenta de la falta que hacía este conocimiento en esa conferencia inicial, eran los pacientes potenciales los que habían participado, no los médicos.

Especialista en México

Cuando regresé a México después de haber obtenido el certificado de la Clínica, decidí empezar a atender pacientes con el problema de dolores de cabeza. Por supuesto que quería compartir lo que había aprendido, pero más que nada, no quería que a ningún otro paciente le hicieran sentir que su dolor no era importante, que no había nada que hacer. Naturalmente que existen soluciones.

Mi carrera anterior de Psicología me ayudó mucho para poder tratar a los pacientes de una manera holística, es decir, tomando en cuenta la parte orgánica de los dolores de cabeza, que aprendí a tratar en la Clínica Diamond, así como la parte emocional para hacer los cambios de hábitos necesarios para obtener un mejor resultado. En poco tiempo el consultorio comenzó a llenarse de pacientes y empecé a cambiar la vida de cientos de personas.

El presente

Es muy difícil describir qué se siente cuando un paciente con lágrimas en los ojos te dice que ya no piensa en quitarse la vida, que por primera vez está disfrutando a su familia, o la paciente que me escribe que antes veía la vida en blanco y negro y ahora la ve de colores. Una paciente después de despertarse durante 25 años todas las mañanas con dolor, la primera mañana que despertó sin dolor, pensó que estaba muerta porque no sentía nada y buscó a alguien para ver si la veía. Historias como éstas van a encontrar cientos en el “Libro de testimonios”, de la misma manera podrán ver a algunos de estos pacientes en los “Videos de testimonios”.

En el año 2003 fundé la “Asociación Mexicana de Cefalea” (AMEDEC) la primera asociación en México dedicada al estudio y tratamiento del dolor de cabeza.

Hoy en día, más de 20 años después de mi entrenamiento inicial, y después de atender a más de 3500 pacientes, continúo dedicándome exclusivamente a atender personas que sufren de cualquier tipo de dolor de cabeza y me siento orgullosa de lo que he logrado. Continúo estudiando y actualizándome. Voy a  Congresos Nacionales e Internacionales de Cefaleas (dolores de cabeza) para ponerme al tanto de las nuevas investigaciones y he sido expositora en varias ocasiones

Todos estamos en este mundo para tratar de hacerlo un poquito mejor.  Yo he tenido la suerte de haber podido cambiar miles de vidas que ahora viven sin dolor.

Gracias por leerme.

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